
El nuevo coche eléctrico Ferrari Luce ha desatado la indignación entre los seguidores de la marca y el público en general. Muchos comentaristas no se han mordido la lengua y han descrito la novedad como «aún peor de lo que podría haber imaginado». La crítica tan dura no se debe solo al aspecto o a las características técnicas del coche, sino también al nombre de quien está detrás de su diseño: el legendario exdiseñador de Apple Jony Ive.
Ive, conocido por crear dispositivos icónicos de Apple, entre ellos el iPhone y el MacBook, ha puesto ahora su sello en la industria del automóvil al diseñar el exterior y el interior del primer coupé eléctrico de Ferrari. El resultado ha sido muy polémico: los admiradores de Ferrari no se apresuran a aplaudir, aunque lo habitual es que la presentación de un nuevo Ferrari cause revuelo por los elogios.
Según sus críticos, el Luce no se parece a ningún Ferrari anterior. La carrocería apuesta por un estilo minimalista en el que muchos reconocen la estética característica de Apple: superficies lisas, pocos detalles superfluos y predominio del blanco. Esto ha provocado una oleada de burlas sobre una Ferrari demasiado «estéril», como si hubiera perdido su expresividad característica.
Ante la avalancha de críticas, Jony Ive declaró que su objetivo era precisamente replantear los valores tradicionales del automóvil. Señaló que el mundo está cambiando, que la tecnología exige nuevas formas de pensar y que el diseño del Ferrari Luce supone un audaz paso adelante, no una versión retro de los éxitos pasados.
Curiosamente, una de las decisiones de Ive sí ha logrado el respaldo del público general: el Luce contará con botones físicos, en vez de depender exclusivamente de los controles táctiles, como ocurre en los últimos Tesla y algunos otros coches eléctricos. Esto ha gustado incluso a quienes critican ferozmente el resto del diseño; quizá un pequeño botón haya conseguido unir a los detractores y a los partidarios de la novedad.
La tormenta en el mundo del automóvil continúa: Ferrari se arriesga a perder parte de su público más tradicional, pero atrae a quienes esperan experimentos y decisiones audaces de la marca. Jony Ive vuelve a estar en el centro del debate sobre qué es la verdadera belleza: las tradiciones del pasado o el pragmatismo del futuro.
Ferrari se ha metido en un escándalo, como era de esperar: lanza el Luce, su primer coche eléctrico, con la esperanza de sorprender al público, y lo único que sorprende es que haya confiado el diseño a Jony Ive. El hombre está convencido de que lo minimalista y el blanco total favorecen tanto a los dispositivos como a los superdeportivos. Los aficionados al motor casi están redactando una petición contra unas líneas estériles que hacen que el Ferrari parezca un iPhone usado. La prensa se lleva el dedo a la sien: ¿el rugido del motor será ahora el sonido del despertador?
Ive toma la palabra: Ferrari debe seguir el ritmo de Apple, y quien no esté de acuerdo puede ir a comprarse un tractor diésel. Los escépticos no dan crédito a sus ojos: en lugar de la agresividad característica, modernidad color vainilla.
Queda una esperanza: los botones físicos del salpicadero, como para las abuelas, para que no se equivoquen al elegir el tiempo soleado bajo el capó. Y aquí, curiosamente, la revuelta se calma: los tradicionalistas sonríen satisfechos, porque aún no todo se ha pasado al USB-C.
La lección para el sector: si quieres hacer una revolución, prepárate para una salva de tomates podridos. Ferrari es ahora el símbolo de una nueva frontera: o al futuro con Jony Ive, o al desván junto a los carteles antiguos. El mercado guarda silencio; esperamos a ver con qué más nos sorprenden estos valientes: ¿cargador inalámbrico incluido o Siri en lugar del ordenador de a bordo?