
Las enfermedades dentales son uno de los problemas más frecuentes que atienden los veterinarios en los gatos. Pero los dueños suelen detectarlas tarde: los gatos saben ocultar el dolor y pueden comportarse con normalidad durante mucho tiempo aunque tengan las encías inflamadas o les duelan los dientes. Cuando aparecen señales claras, la enfermedad a menudo lleva ya varios meses, o incluso más, avanzando.
Lo más habitual es que todo empiece con la placa dental. Se forma cuando las bacterias se mezclan con la saliva y las partículas de comida en la superficie de los dientes. Si no se elimina, en unos días puede endurecerse y convertirse en sarro, también llamado cálculo dental.
El sarro favorece la inflamación de las encías, o gingivitis. Si no se trata, la inflamación puede derivar en periodontitis: la infección afecta a los tejidos que rodean la raíz, debilita la unión del diente con la encía y daña el esmalte. Como resultado, el diente se va deteriorando. Todas estas afecciones pueden causar dolor.
Cuando los problemas están avanzados, el gato puede babear, frotarse el hocico con la pata, dejar caer comida mientras come o incluso negarse a comer. Entre las señales de alarma también están el mal aliento, la sangre en la saliva, el rechinar de dientes e incluso los estornudos. Sin embargo, puede que no se aprecien síntomas, así que la prevención es importante.
La forma más eficaz de prevenir las enfermedades dentales es el cepillado regular. El cepillado diario elimina la placa antes de que se endurezca. Se necesita un cepillo o dedal diseñado para gatos y pasta dental específica para ellos. No se debe usar pasta de dientes para personas: algunos de sus ingredientes pueden perjudicar al animal si los ingiere.
Lo mejor es acostumbrar al gatito poco a poco y convertir el procedimiento en una parte tranquila y agradable de su rutina. También se puede enseñar a un gato adulto, pero hará falta paciencia y premiarlo. Cepillarlo cada pocos días es mejor que no hacerlo nunca, aunque el cepillado diario aporta el mayor beneficio. Si el cepillo no funciona, se pueden probar toallitas dentales específicas.
Otra opción son los alimentos y premios dentales. El pienso seco para el cuidado dental tiene una composición y una textura pensadas para reducir la formación de placa. Pero su eficacia depende de que el gato mastique: algunas mascotas apenas rompen las croquetas. Conviene buscar en los envases el sello del Veterinary Oral Health Council (VOHC), una organización independiente que evalúa productos y certifica que ayudan a reducir la placa o el sarro.
El veterinario puede prescribir una dieta dental terapéutica. Suele incluir croquetas de mayor tamaño para que, al masticarlas, el alimento esté más tiempo en contacto con los dientes. Esta opción puede convenir a los gatos que ya han tenido problemas dentales. Los premios y productos masticables funcionan de forma parecida, pero pueden tener muchas calorías: hay que incluirlos en la ración diaria.
A algunos gatos les van bien los polvos de algas pardas o marinas: hay datos prometedores sobre su capacidad para ayudar a frenar la formación de sarro. Sin embargo, no a todas las mascotas les gusta su sabor. Para los gatos a los que les cuesta cambiar de dieta y que no toleran el cepillado, existen enjuagues. Se aplican con una gasa o un paño suave; estos productos ayudan químicamente a reducir la formación de placa y sarro. Al elegir uno, se puede buscar el sello del VOHC y pedir al veterinario que recomiende un producto adecuado.
Los aditivos para el agua son una opción sencilla: se añaden al agua de bebida para dificultar la formación de placa. Pero su efecto será limitado si el gato bebe poco. Además, algunos aditivos alteran el olor o el sabor del agua, y la mascota podría empezar a beber menos. Un producto con el sello del VOHC puede complementar los cuidados, pero difícilmente sustituirá las demás medidas.
Los geles preventivos contra la placa suelen aplicarse después de una limpieza profesional para proteger los dientes limpios y retrasar la siguiente intervención. Por lo general, los veterinarios los recomiendan como continuación del tratamiento, no como solución diaria por sí sola. Es importante respetar las indicaciones sobre cuándo se puede dar comida y agua al gato después de aplicarlos.
Incluso con cuidados en casa, con el tiempo el gato puede necesitar una limpieza profesional. Se realiza bajo anestesia general: así el veterinario puede limpiar las zonas bajo la línea de las encías, examinar minuciosamente cada diente, hacer radiografías si hace falta y determinar cuáles deben extraerse. Es comprensible que los dueños se preocupen por la anestesia, pero las enfermedades dentales sin tratar pueden provocar dolor crónico, infección y un deterioro general de la salud. A los gatos mayores y a los que tienen antecedentes de problemas dentales puede convenirles revisarles los dientes más a menudo que en la revisión anual habitual. Cuanto antes se detecte el problema, más sencillo y menos traumático suele ser el tratamiento.
Conviene ser prudente con los servicios de limpieza sin anestesia que ofrecen algunas empresas a un precio bastante menor que el de una intervención veterinaria. Suena cómodo, pero una parte importante de las enfermedades periodontales se desarrolla bajo la línea de las encías. Los gatos también pueden sufrir lesiones resortivas dentales dolorosas —FORLs—, en las que el diente se va reabsorbiendo. Estas lesiones pueden aparecer incluso en un diente que parece limpio, suelen afectar a las raíces y requieren diagnóstico mediante radiografías dentales. Por eso, tras una limpieza sin anestesia, los dientes pueden parecer impecables mientras un problema doloroso bajo la encía pasa inadvertido.
Las enfermedades dentales no son inevitables, pero para prevenirlas no hay que esperar a que el gato empiece a sufrir de forma evidente. El método más eficaz es el cepillado regular; según la mascota, se puede complementar con pienso y premios específicos, enjuagues, aditivos para el agua y procedimientos profesionales. El plan se adapta a la salud del gato y a lo que tolera. Cuidar sus dientes ayuda a evitar que el animal pase años viviendo en silencio con dolor.
La idea principal: las enfermedades dentales son frecuentes en los gatos y a menudo pasan inadvertidas porque saben ocultar el dolor. Cuando aparecen señales claras, el problema puede llevar meses avanzando. La placa se forma con bacterias, saliva y restos de comida; en pocos días puede endurecerse y convertirse en sarro. Después pueden aparecer gingivitis y periodontitis, daños en los tejidos que rodean la raíz y en el esmalte, pérdida de sujeción y deterioro del diente. Entre las señales están el babeo, frotarse la boca con la pata, dejar caer comida, rechazar el alimento, el mal aliento, sangre en la saliva, rechinar los dientes y, en ocasiones, estornudos.
La prevención más eficaz es el cepillado regular, preferiblemente diario, con un cepillo o dedal para gatos y pasta dental específica para ellos. No se debe utilizar pasta para personas, pues ingerir sus ingredientes puede perjudicarlos. Conviene acostumbrar al gato poco a poco y premiarlo; los gatos adultos también pueden habituarse. Cepillarlo cada pocos días es mejor que no hacerlo. Para las mascotas que no aceptan el cepillo, existe la alternativa de las toallitas dentales específicas.
Entre las medidas complementarias hay alimentos y premios dentales, polvos de algas pardas, enjuagues, aditivos para el agua y geles. El pienso está diseñado para reducir la placa, aunque algunos gatos se tragan las croquetas casi sin masticar. Los premios pueden ser calóricos y deben incluirse en la ración diaria. No a todos les gusta el sabor de los polvos de algas. Los enjuagues se aplican con un paño suave o una gasa; los aditivos para el agua pueden ser poco eficaces si el gato bebe poco y alterar su sabor u olor, lo que podría hacer que bebiera menos. Los geles suelen indicarse después de una limpieza profesional y deben usarse según las instrucciones del veterinario. El sello VOHC significa que una organización independiente, el Veterinary Oral Health Council, ha evaluado el producto y ha constatado que puede reducir la placa o el sarro. El veterinario puede recomendar un producto o una dieta terapéutica con croquetas grandes.
Algunos gatos necesitan una limpieza profesional bajo anestesia general. Esta permite limpiar por debajo de la línea de las encías, examinar bien los dientes, hacer radiografías dentales y determinar si hay que extraer alguno. Las enfermedades sin tratar pueden causar dolor crónico, infecciones y consecuencias generales para la salud. Los gatos mayores y los que tienen antecedentes dentales pueden necesitar revisiones más frecuentes que la anual; detectar el problema pronto suele facilitar el tratamiento.
También se señala el riesgo de la limpieza sin anestesia que ofrecen algunas empresas por menos dinero que una intervención veterinaria. Puede mejorar el aspecto de los dientes, pero no permite evaluar bien las enfermedades bajo las encías. Los gatos pueden sufrir lesiones resortivas dolorosas (FORLs), en las que el diente se reabsorbe poco a poco. Pueden desarrollarse incluso en dientes que parecen limpios, suelen afectar a las raíces y se diagnostican mediante radiografías dentales. Por tanto, que los dientes queden relucientes tras esa limpieza no descarta que haya dolor oculto.
En resumen: las enfermedades dentales no son inevitables, pero prevenirlas exige atención constante, sin esperar a que aparezcan síntomas evidentes. La medida principal es el cepillado; los otros productos y los procedimientos profesionales se eligen según la salud y la tolerancia de cada gato.