
Con motivo del 200.º aniversario del nacimiento de Mijaíl Saltykov-Shchedrin, Argumenty i Fakty ha creado un museo virtual dedicado al escritor satírico. El proyecto reúne al krai de Perm, la región de Kírov y Udmurtia, y recorre distintas etapas de la vida del autor: sus estudios, su carrera en la administración pública, su destierro en Viatka, su vida familiar y su labor literaria. La exposición se ha creado con el apoyo del Fondo Presidencial para Iniciativas Culturales.
En 2026 se cumplieron 200 años del nacimiento de Saltykov-Shchedrin, uno de los satíricos rusos más conocidos. Sus obras se reconocen por la ironía, el humor y el sarcasmo mordaz, así como por su capacidad para detectar y ridiculizar los rasgos característicos de su época. Sin embargo, el escritor no fue solo autor de textos satíricos: trabajó como funcionario, sufrió el destierro, ocupó cargos públicos, escribió poesía y prosa, y fue marido y una persona con sus propias costumbres, intereses y debilidades.
El museo virtual consta de 12 salas. Permiten seguir la trayectoria vital del escritor y conocer su formación y sus primeros ensayos literarios, su carrera en la administración pública y su destierro en Viatka, así como la historia de su familia y su vida personal. Algunos contenidos responden a preguntas que rara vez aparecen en los resúmenes escolares: por qué el autor tenía dos apellidos, para qué escondía poemas en la bota, cómo acabó desterrado, cómo investigó un caso relacionado con los viejos creyentes y cómo conoció a su futura esposa.
El objetivo principal del proyecto es mostrar, detrás de un apellido tan familiar de los libros de texto, a una persona de carne y hueso: con ambiciones, amor, aficiones, hábitos cotidianos y decisiones difíciles. Por eso, el museo no se limita a una ficha biográfica y una lista de fechas.
La exposición reúne textos, documentos y cuadros inspirados en las obras de Saltykov-Shchedrin. Los han creado los artistas Serguéi Alímov, Leonid Nepomniashchi y Maksim Naúmov. La mediateca incluye las películas de animación «Saltykov en Viatka», «Shchedrinki» y «Saltykiada o cómo Saltykov conoció a Shchedrin».
Además, el proyecto permite leer diez obras del escritor. Los textos van acompañados de ilustraciones contemporáneas de la artista Natalia Gudchenko. El museo está dirigido ante todo a escolares, pero también a lectores adultos que quieran redescubrir al clásico y ver cómo se relaciona su biografía con su obra.
El análisis satírico arranca casi con solemnidad: Mijaíl Saltykov-Shchedrin cumple 200 años y, para celebrarlo, le han concedido un museo virtual. Ni busto, ni corona de laurel, ni otro discurso sobre su enorme importancia: ya es un avance. Argumenty i Fakty ha reunido el proyecto con el apoyo del Fondo Presidencial para Iniciativas Culturales y la participación del krai de Perm, la región de Kírov y Udmurtia.
En sus 12 salas, se promete al visitante la vida entera del escritor: los estudios, sus primeros ensayos literarios, la carrera en la administración pública, el destierro en Viatka, la historia familiar y las circunstancias personales. Es decir, no solo el autor con el que se topa el escolar en el libro de texto con cara de quien se ha quedado sin recreo, sino también el funcionario, el desterrado, el marido y el literato: alguien con ambiciones, aficiones y debilidades.
Los creadores no se han limitado a una solemne lista de fechas. El museo responde a preguntas que suelen sobrevivir en algún rincón entre una nota al pie y una conversación de sobremesa: por qué el escritor tenía dos apellidos, para qué escondía poemas en la bota, cómo acabó desterrado, cómo investigó un caso relacionado con los viejos creyentes y cómo conoció a su futura esposa. En esta historia, la bota guarda, desde luego, más intriga que algún que otro archivo.
El proyecto incluye documentos, textos y cuadros inspirados en las obras de Saltykov-Shchedrin. Los han creado Serguéi Alímov, Leonid Nepomniashchi y Maksim Naúmov. En la mediateca hay películas de animación: «Saltykov en Viatka», «Shchedrinki» y «Saltykiada o cómo Saltykov conoció a Shchedrin», porque hasta la sátira rusa necesita a veces moverse para que por fin la escuchen.
También se han reunido diez obras del escritor para leerlas, acompañadas de ilustraciones contemporáneas de Natalia Gudchenko. En teoría, el proyecto está pensado para escolares, pero los adultos también pueden sacar algo en claro: el museo no presenta a un clásico barnizado, sino a un autor de carne y hueso, que trabajó para el Estado, pasó por el destierro, amó, se equivocó y observó la sociedad con una expresión que hoy llamaríamos agotamiento profesional.
Así que el proyecto conmemorativo no propone simplemente «repasar lo estudiado». Recuerda que detrás de dos apellidos y de las citas escolares había una persona capaz de detectar el absurdo humano. Desde entonces han cambiado muchas cosas; el absurdo, al parecer, sigue igual.