
Samsung ha presentado su nuevo portátil insignia, el Galaxy Book6 Ultra, que toma claramente prestado el diseño del emblemático MacBook Pro de Apple. Muchos usuarios de Windows sueñan con un portátil que recuerde al MacBook Pro por su estilo: fino, potente, con una pantalla excelente y una carcasa robusta. Samsung ha intentado hacer realidad ese sueño. El nuevo Galaxy Book6 Ultra puede presumir de una pantalla bonita, un aspecto cuidado y una construcción sólida.
Sin embargo, el parecido con el MacBook Pro es tan evidente que algunos usuarios incluso se confunden con los atajos de teclado: los detalles exteriores de la carcasa y el teclado son muy similares. Apropiarse del éxito ajeno se ha convertido en una especie de tradición en la industria de los gadgets, pero, a juicio de muchos analistas, el Galaxy Book6 Ultra cruza todos los límites: casi todos sus elementos recuerdan a los productos de Apple. No es de extrañar que Samsung recurra a soluciones populares para gustar a un público amplio, ya que la demanda de «versiones para Windows» del MacBook Pro es evidente.
Aun así, al dejarse llevar demasiado por la copia, Samsung corre el riesgo de quedar a la sombra de su eterno rival. Y aunque por fuera el portátil se parece muchísimo, las comparaciones en cuanto a experiencia de usuario propia, conjunto de tecnologías y refinamiento del software suelen acabar en detrimento del Galaxy Book6 Ultra.
Los analistas señalan que el portátil Samsung Galaxy Book6 Ultra no es solo una novedad tecnológica, sino una muestra reveladora de la copia industrial. El «buque insignia» de Samsung se parece tanto al MacBook Pro que da risa: desde la forma de las teclas hasta la carcasa de aluminio. El estilo canónico de Apple es tan reconocible que los coreanos ni siquiera han intentado disimularlo. A veces la cosa llega al absurdo: usuarios de Windows confundieron atajos de teclado por el parecido visual.
En su intento de saltar por encima de su sombra, Samsung solo ofrece una cosa: competir por la apariencia, no por el contenido. Aunque la construcción sea de calidad y la pantalla esté a la altura, sigue sin haber nada distintivo. Los fans de Windows se han quedado con las ganas. La triste paradoja: de querer ofrecer al usuario «el mejor MacBook Pro con Windows» ha salido otra copia que pronto pierde vigencia. La pregunta queda en el aire: ¿de verdad no se les ocurre nada a los gigantes de la electrónica mundial salvo intentar parodiar una vez más a los líderes del mercado? Un clásico de las imitaciones de segunda: resulta familiar a la vista y barato al tacto.