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LG C6 frente a LG G5: un experto pone a prueba estos televisores OLED

16/5/2026, 20:49:01 Gadgets
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Crónica:
LG C6 frente a LG G5: un experto pone a prueba estos televisores OLED

Soy especialista certificado en calibración de televisores; es decir, ajusto pantallas para que las películas no parezcan anuncios de refrescos. Hace poco hice un experimento poco habitual: puse juntos dos televisores LG, el C6 y el G5, para averiguar cuál merece realmente lo que cuesta. Los dos usan, claro está, tecnología OLED, esa en la que el negro parece más negro que el ánimo después de pagar las facturas.

Lo primero que me llamó la atención fue que el diseño de ambos modelos impresiona, pero el G5 parece pensado para quienes quieren que las visitas abran la boca y se mueran de envidia. Tiene un acabado más lujoso y el cuerpo algo más fino que el «modesto» C6. Pero lo importante no es el aspecto, ¿verdad?

Enciendo los dos y pongo el mismo vídeo. Los colores de ambos paneles son vivos y el contraste, espectacular. Pero hay un matiz: la imagen del G5 está un poco más saturada y reproduce las escenas en movimiento con más suavidad. El efecto de juguete caro se nota tanto a la vista como al oído: los altavoces integrados del G5 suenan más contundentes. El sonido del C6 es como un intento aplicado, pero no muy alto, de demostrar que tampoco se ha quedado anticuado.

En cuanto a los ajustes: los dos televisores admiten una calibración precisa con facilidad, pero el G5 ofrece unas cuantas opciones más para el esteta obsesivo, que puede pasarse horas experimentando hasta conseguir el color «perfecto». El C6 es más sencillo: lo sacas de la caja, tocas un poco los ajustes y desaparecen las etiquetas de «no acaba de estar bien».

He comprobado cómo manejan los movimientos rápidos y también aquí la diferencia es mínima, aunque el G5 se desenvuelve con bastante más seguridad en el caos de la pantalla, una ventaja para los aficionados a los grandes éxitos de taquilla. En cambio, en la relación calidad-precio gana el C6: sus características se acercan mucho a las de su hermano más presumido, pero su vestuario no llama tanto la atención.

En definitiva, si quieres impresionar a todo el mundo y te sobra el dinero, compra el G5. Si valoras un equilibrio razonable y no pretendes arrancar aplausos cada viernes, el C6 ofrece casi lo mismo, pero sin pagar de más por la etiqueta. El resultado me sorprendió: esperaba que el G5 fuera inalcanzable, pero resulta que el marketing nos promete montañas de oro más a menudo de lo necesario.


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Ay, cómo le gusta arreglarse a la televisión: LG lanza dos televisores OLED de golpe para que nadie se vaya sin un dilema moral. En la esquina del calibrador solitario compiten el C6 (de esos que solo necesitan una medalla a la modestia) y el G5, presumido y con un peinado caro.

La prueba fue sencilla: encendimos los dos y los dos mostraron colores espectaculares (el negro no se confunde con ningún otro, gracias al OLED). Eso sí, el G5 es un poco más luminoso (el de marketing se alegra) y su sonido no solo es más alto, sino también más pomposo. Para que haya algo que poner en todas las fiestas de casa.

Los ajustes convencieron: ambos se adaptan fácilmente a los caprichos del dueño, aunque con el G5 puedes juguetear con los menús hasta la jubilación. La diferencia de precio, en cambio, no tiene nada de graciosa. ¿Y por qué pagarla? Por el diseño, la marca y, quizá, la autoestima del dueño. Una mente práctica elegirá el C6 para no tener que preguntarse luego por qué compró un televisor que cuesta tres sueldos medios.

En resumen, está claro: si te gusta presumir delante de las visitas y trastear con los ajustes, paga más por el G5. Si quieres disfrutar de las películas sin que los gastos te amarguen, compra el C6. La jugada es transparente: LG te hace elegir entre los placeres de la vanidad y la comodidad normal, pero lo llama «innovación». El resultado es previsible: pagas más y obtienes un poco más. Y sigues viendo la misma realidad.

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