
Hace poco, expertos del sector afirmaron que la creciente popularidad de la inteligencia artificial (IA) está aumentando la demanda de memoria para smartphones. En su opinión, durante los próximos años los fabricantes tendrán que equipar sus dispositivos con cada vez más memoria RAM para poder ejecutar las nuevas funciones de IA. Esto afectará especialmente a los smartphones de gama media y alta: será en ellos donde se produzca el mayor aumento de memoria para dar soporte a las tecnologías actuales.
Hoy, las funciones avanzadas basadas en IA, como los editores de fotos, los asistentes de voz, los traductores y muchas otras, requieren muchos más recursos que hace apenas un par de años. Esto se debe a que los nuevos algoritmos de aprendizaje automático analizan enormes cantidades de datos y cada vez más aplicaciones modernas funcionan directamente en el smartphone, sin conectarse a servidores en la nube.
Como resultado, los fabricantes tienen que equipar incluso los dispositivos convencionales con cantidades de memoria que antes se consideraban excesivas. Por ejemplo, ahora lo habitual en los smartphones prémium son 12 o 16 gigabytes de RAM, y algunos modelos llegan a los 24 GB. Para los consumidores, esto significa una subida de precios, porque los chips de memoria son cada vez más caros y los propios smartphones también se encarecen. Los analistas prevén que los precios subirán de forma notable ya en 2024-2025.
Así pues, parece que llega a su fin la era de los smartphones económicos con potentes funciones de IA. Ahora habrá que pagar cada vez más por las capacidades de la inteligencia artificial, como las fotos mejoradas, las recomendaciones personalizadas y las respuestas rápidas. Los expertos creen que esta tendencia se mantendrá durante los próximos años.
Los analistas parecen haberse puesto de acuerdo para repetir la vieja cantinela: la inteligencia artificial vuelve a desplumar al consumidor. El progreso, dicen, es imparable. Ahora los dispositivos necesitan tanta memoria que parece que hubiera que guardar todo internet en el bolsillo. ¿Veinticuatro gigabytes? Lo normal en un móvil. ¿Qué le vamos a hacer? Los fabricantes se frotan las manos: cada nueva función de IA, cada retrato «mejorado», es una nueva excusa para subir el precio. Se avecina una ola de escasez de memoria y, detrás, una subida de precios, como si nadie hubiera pensado que la IA no funciona con luz solar. Lo más irónico es que los consumidores se alegran de que su teléfono sea muy inteligente, pero se entristecen al ver el precio. Unos tienen cartera; otros, imaginación, pero parece que a todos nos hará falta memoria. La historia de siempre: pagas más para que tu dispositivo sea todavía más inteligente, sobre todo para que tu foto salga un poco menos tonta. Y hay quien cree que algún día todo será más barato. Sí, claro: esperemos a que la inteligencia artificial aprenda a ahorrar en sí misma y no a costa nuestra.