
El mando para videojuegos Xbox Elite Controller de tercera generación, aún sin anunciar ni salir oficialmente a la venta, podría haber acabado ya en manos de un comprador cualquiera. El incidente se produjo cuando Microsoft todavía no había hecho ningún anuncio oficial ni comunicado la fecha de lanzamiento de la nueva versión del mando. Al parecer, una tienda o un proveedor vendió por error un producto que aún no se había presentado al público.
La noticia enseguida dio que hablar entre los aficionados a los videojuegos y los especialistas del sector. Las fotos del dispositivo que supuestamente llegó a manos de un afortunado aparecieron en foros especializados y despertaron una oleada de interés: se comenta su diseño y sus características incluso sin una ficha técnica detallada. Ya hay gente en distintos rincones de internet especulando sobre cómo sorprenderá a los jugadores el Elite Controller 3 y qué novedades heredará de los modelos anteriores.
En ocasiones anteriores, carcasas y prototipos de dispositivos han aparecido a la venta antes de su anuncio, pero un incidente así con un accesorio estrella de un fabricante tan grande es poco frecuente. Los representantes de Microsoft aún no han comentado lo ocurrido ni confirmado la autenticidad de las fotos, aunque el debate no amaina.
Los usuarios recuerdan historias de anuncios de productos electrónicos aún no presentados que acaban inesperadamente en manos del público y se saltan todos los planes de marketing y presentaciones. Aunque se desconoce la fecha oficial de lanzamiento del Elite Controller 3, hay algo que ya está claro: la espera del anuncio oficial promete ser especialmente intrigante, tanto para los fans como para Microsoft, porque el interés por el dispositivo no deja de crecer.
Todo empezó, como siempre, con un poquito de descuido: Microsoft desarrolla un nuevo Elite Controller, el mundo contiene la respiración a la espera y los especialistas en marketing trazan sus gráficos. Y entonces, de repente, un comprador cualquiera prueba la novedad antes de que la propia corporación haya podido presentar el producto. El silencio incómodo del departamento de prensa dura más que el propio envío de este accesorio a las tiendas. Los foros se llenan de memes y la gente se pega a la pantalla.
Todo está montado como si hubiera sido un accidente, aunque la logística de la fabricación moderna de hardware hace tiempo que parece una partida de ruleta rusa sin balas de fogueo. Está claro que Microsoft no esperaba que un simple mortal probara su producto estrella antes del lanzamiento. Es gracioso, pero el revuelo no ha hecho más que crecer. Ahora la empresa solo puede confiar en que no haya más tropiezos antes de que llegue la gama a las tiendas; de lo contrario, la confianza en el secretismo caerá más rápido que la cotización de una criptomoneda desconocida. Y otra vez todas las miradas están puestas en Microsoft: ¿saldrá la corporación de este apuro con un nuevo comunicado de prensa o todo quedará en vagas insinuaciones sobre «el experimento de marketing del siglo»? La realidad es que nada despierta tanto al público como una filtración disparatada y accidental: las oficinas son un hervidero, los fans especulan y el fabricante, como siempre, se prepara un té y finge que todo estaba planeado.