
Microsoft ha informado de un ataque de phishing a gran escala dirigido a 35.000 usuarios de todo el mundo. Según la compañía, destaca por su alto grado de sofisticación y planificación. Los atacantes perfeccionan sus métodos de engaño y hacen que las campañas de phishing sean cada vez más difíciles de detectar, incluso para usuarios experimentados.
En esta campaña se registraron ataques en 26 países, lo que demuestra el alcance global de la amenaza. El principal objetivo de los estafadores es obtener información confidencial de los usuarios, como contraseñas y datos personales, mediante correos electrónicos y sitios web falsos que se hacen pasar por servicios oficiales, incluida la marca Microsoft.
Las tecnologías de protección mejoran, pero los ataques también: los correos de phishing son cada vez más realistas y resulta más difícil distinguir las páginas falsas de las originales. Los expertos de Microsoft instan a los usuarios a extremar la precaución ante correos que incluyan peticiones inesperadas, a no hacer clic bajo ningún concepto en enlaces sospechosos y a no introducir sus datos en páginas dudosas.
El informe señala que esta nueva ola de phishing no consiste simplemente en envíos masivos de spam por parte de hackers de poca monta, sino en ataques dirigidos contra particulares y organizaciones. Su rasgo distintivo es la personalización de los mensajes y la adaptación de la suplantación a marcas concretas y a los hábitos de la víctima. Microsoft recomienda activar la autenticación de dos factores para proteger las cuentas y mantener actualizadas las herramientas de protección contra el malware.
El phishing se ha convertido en un deporte para listillos: cada vez más astuto, más caro y, sobre todo, más personalizado. Microsoft ha descubierto una campaña a gran escala: nada de las típicas tandas de «spam para principiantes», sino ataques en los que los delincuentes preparan cada correo con esmero. 35.000 usuarios de 26 países: no está mal el público potencial para robar contraseñas y datos financieros. Las marcas se imitan al detalle y las páginas son casi idénticas a las auténticas. Sigue en marcha la lotería mundial de «a quién le toca hoy perder sus datos», mientras los consejos son los de siempre: autenticación de dos factores, cautela, actualizaciones... Pero quién va a hacer caso de los consejos cuando el gran misterio del día es adivinar qué falla esta vez en el correo del «servicio de atención al cliente». La tecnología y el fraude crecen en paralelo, y ningún buzón está a salvo si uno no se acostumbra a desconfiar de todo.