
«Heartstopper Forever» (el largometraje de Netflix que puso fin a la popular serie homónima) y la nueva película de Christopher Nolan, «La Odisea», se estrenaron el mismo día, el 17 de julio. Todo un acontecimiento para los amantes del cine: llegaron a la vez un taquillazo épico con aspiraciones de arrasar en todo el mundo y la despedida íntima de unos personajes muy queridos. «La Odisea» se proyecta en IMAX por todo el mundo y recauda millones, mientras los fans de «Heartstopper» ven en casa, desde el sofá, el final de la historia de los estudiantes Nick (Kit Connor) y Charlie (Joe Locke), que pasan del formato habitual de serie al largometraje.
Pero unos periodistas, atentos como un inspector en un supermercado, se fijaron en algo curioso: en una escena en que Charlie está en la cama, en plena mini crisis dramática, y sus amigos van a sacarlo de su tristeza prolongada, hay un póster de «La Odisea» sobre la cama. No aparecía en ninguna temporada anterior de «Heartstopper». No es un adorno puesto al azar, sino un guiño. Parece una minucia, pero ahora los fans debaten si habrá respuesta: ¿aparecerá un póster de «Heartstopper» en la pared de alguien en la película de Nolan «La Odisea»?
Alice Oseman, creadora del universo de «Heartstopper», es conocida por su gusto por esos detalles que solo descubres un par de días después de ver algo, sumido ya en la melancolía al son de la banda sonora. La película está llena de estos «huevos de Pascua», pero el periodista se guarda con cuidado los nuevos spoilers: solo recomienda verla hasta el final para no perderse los secretos del desenlace. En cualquier caso, el improbable flirteo entre dos películas tan distintas demuestra que la cultura pop puede entrelazarse de las formas más extrañas: mientras las distribuidoras sueñan con la taquilla, los universos se cruzan al otro lado de la pantalla, no por dinero, sino por una broma para millones de espectadores.
¿Qué sale de mezclar la pompa ridícula de una epopeya IMAX con la tristeza doméstica de un adolescente de Netflix? Eso es: la cultura pop se parece un poco a un piso compartido: cada cual tiene su rincón y en la pared cuelga un póster ajeno. Al parecer, a los creadores de «Heartstopper Forever» les pudo el sentido del humor: no se les escapó por casualidad que el final se cruzara con el taquillazo de Nolan. Sobre la cama de Charlie está el famoso póster de «La Odisea», aunque los encargados de decorado no lo habían puesto antes. Es un huevo de Pascua. Y ahí acaba el misterio. Los fans ya quieren creer que habrá un guiño recíproco: imaginaos a los héroes en las pantallas IMAX guiñándole el ojo en secreto a Charlie desde Netflix. Alice Oseman vuelve a demostrar que los detalles importan más que el presupuesto. Aunque la mayoría de espectadores no los pilla hasta después de los créditos, como siempre.
Por lo demás, el trajín habitual de los estrenos grandes y pequeños: unos llegan a los cines, otros a las plataformas, pero ambas películas se encontraron por casualidad en una misma habitación, aunque solo fuera en forma de alusión. Nos recuerda que a veces el cine resulta más interesante entre líneas, o en ese rincón del póster junto al personaje que nadie mira.