
Aviso: este artículo contiene menciones a la psicosis posparto y a la muerte de niños.
Mientras trabajaba en su trigésimo libro, la escritora Jodi Picoult recibió una carta de Solange White. La autora de la carta estaba en prisión y le pedía que contara la historia de las mujeres que afrontan en silencio el lado más duro del posparto. White se declaró culpable, aunque fue considerada enferma mental, del asesinato de su hija de tres años, cometido en 2022. Atribuyó su estado a una combinación de cambios hormonales posparto, insomnio y un tratamiento inadecuado. El tribunal la condenó a entre 16 y 40 años de cárcel.
Más tarde, el sonado proceso contra Lindsay Clancy, acusada de asfixiar a sus tres hijos pequeños en 2023, terminó sin veredicto: el jurado no logró alcanzar una decisión unánime.
Al investigar el tema para la novela Hollow Bones, que saldrá el 15 de septiembre, Picoult señala que la psicosis posparto (PPP) afecta aproximadamente a una de cada 500 mujeres y puede aparecer con independencia de los ingresos, la educación o el origen racial. Durante un episodio psicótico, una mujer puede creer que matar a su hijo es una forma de protegerlo de un mal imaginario. Eso no justifica el delito, pero muestra cómo la enfermedad altera la percepción de la realidad.
Un diagnóstico equivocado es especialmente peligroso. Al principio, la PPP puede parecer ansiedad o depresión posparto. Según Picoult, en esos casos los médicos a veces recetan ISRS, antidepresivos que se usan para tratar la depresión. La autora sostiene que pueden agravar el trastorno cuando hay psicosis. Cualquier cambio brusco de conducta después del parto, insomnio, miedos, pensamientos confusos, creencias inusuales o sensación de amenaza requiere una evaluación médica urgente.
En la novela, Eloise experimenta los síntomas tras dar a luz a su hija Molly. Apenas duerme, pero no lo ve como un problema, sino como un superpoder: siente de antemano que el bebé va a despertarse y nota a su alrededor una tensión eléctrica. A la vez, su mente se ve desbordada por los estímulos. Las tareas más sencillas, como poner una lavadora o preparar un plato de siempre, se vuelven inabordables.
La hipervigilancia se convierte en una búsqueda constante de peligro. Eloise teme que haya un incendio, caerse con el bebé en brazos o que alguien se corte con los cristales de un mosaico. Aleja el sofá de la ventana por miedo a que un pájaro rompa el cristal y baja las escaleras sentada para no dejar caer a su hija.
Cuando su amiga Evie la visita el quinto día después del parto, Eloise se ríe sin motivo y luego llora. Le da miedo salir con la niña porque podría dejarla caer, y oculta lo que piensa: cree que los demás la considerarán loca y la separarán de su hija. Evie se lleva a Molly, le da de comer a su amiga y le propone que duerma, pero Eloise no logra relajarse: la distancia hasta donde está la niña, al otro lado de la puerta, le resulta insoportable.
El fragmento muestra lo esencial: la psicosis posparto puede disfrazarse de cuidado, vigilancia y responsabilidad materna. Pero detrás pueden esconderse la falta de sueño, un miedo creciente y una percepción distorsionada. La novela se basa, entre otras cosas, en más de cien páginas de entrevistas que Picoult hizo a White. Es un texto literario, no una guía médica; si se sospecha una psicosis, hay que buscar ayuda profesional de inmediato.
El artículo trata de la psicosis posparto, un trastorno mental poco frecuente y potencialmente peligroso que puede aparecer tras el nacimiento de un bebé. El tema llegó a la escritora Jodi Picoult por una carta de Solange White, que estaba en prisión. White se declaró culpable, aunque fue considerada enferma mental, del asesinato de su hija de tres años, cometido en 2022. Atribuyó su estado a una combinación de cambios hormonales posparto, insomnio grave y un tratamiento inadecuado. El tribunal la condenó a entre 16 y 40 años de cárcel. También se menciona el proceso contra Lindsay Clancy, acusada de asfixiar a sus tres hijos en 2023. El caso terminó sin veredicto porque el jurado no pudo alcanzar una decisión unánime.
Al investigar el tema para su novela Hollow Bones, Picoult averiguó que la psicosis posparto afecta aproximadamente a una de cada 500 mujeres y no depende de la posición social, la educación ni la raza. Durante un episodio, una mujer puede perder el contacto con la realidad y creer sinceramente que hace daño a su hijo para protegerlo de un mal imaginario. Esto no justifica los delitos, pero explica por qué la enfermedad debe tratarse como una urgencia médica y no como una expresión de maldad o de falta de aptitudes maternas.
El artículo subraya la dificultad del diagnóstico. Los primeros síntomas de la psicosis pueden parecer ansiedad o depresión posparto. Según Picoult, a veces en esos casos se recetan ISRS, antidepresivos utilizados para tratar la depresión, aunque pueden empeorar el estado de una persona con psicosis. Por eso, el tratamiento debe determinarlo un profesional, y son peligrosas tanto la autodiagnosis como la espera de que todo pase por sí solo.
El fragmento de la novela muestra la experiencia de Eloise tras el nacimiento de su hija Molly. Apenas duerme, pero interpreta el insomnio como una nueva fuente de energía. La protagonista ve colores inexistentes, nota cuándo está a punto de despertarse el bebé y siente una tensión eléctrica constante. A la vez, su mente se ve desbordada por los estímulos, y las tareas cotidianas, como poner una lavadora o cocinar, se vuelven difíciles.
Su estado de alerta se transforma poco a poco en miedo patológico. Eloise ve peligros en los incendios, las caídas, los cristales y los accidentes. Aleja el sofá de la ventana, aparta los fragmentos de cristal del mosaico y baja las escaleras sentada por miedo a dejar caer al bebé. Cuando llega su amiga Evie, Eloise se ríe y llora, pero no se atreve a contar lo que piensa porque teme que la consideren loca y la separen de su hija. Ni siquiera consigue descansar: estar lejos de la niña le provoca una angustia insoportable.
Picoult señala que el estado emocional de Eloise se basa en más de cien páginas de entrevistas con White. El texto es un fragmento literario y no sustituye una consulta médica. Entre las señales de alarma después del parto están el insomnio brusco, la confusión, una energía inusual, la desconfianza, la sensación de amenaza, las creencias extrañas y la pérdida de contacto con la realidad. Si aparecen, es necesario buscar atención profesional urgente.