Noticias de jardinería: cuándo hace falta podar los calabacines en julio, según la experta Samoilova | Noticias de actualidad perec.ru

¿Cuándo y por qué hay que podar los calabacines en julio? Consejos de la experta jardinera Samoilova

28/7/2026, 11:01:03 Jardinería
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Crónica:
¿Cuándo y por qué hay que podar los calabacines en julio? Consejos de la experta jardinera Samoilova

Existe el mito de que los calabacines pueden ir a su aire en verano y exigir casi tan pocos cuidados como el más perezoso de los cactus. Sin embargo, según Svetlana Samoilova, jardinera con 30 años de experiencia y autora del libro «No solo un huerto», a veces toca intervenir. Pero solo si las matas se empeñan en convertirse en una jungla húmeda, con focos secretos de podredumbre.

En julio, los calabacines suelen crecer tanto que las hojas cubren por completo los futuros frutos y se tumban sobre el suelo, creando las condiciones ideales para el oídio, la bacteriosis y toda clase de podredumbres. Si ha llovido mucho, el riesgo se triplica: llegan los rocíos y aparecen los hongos. Otra señal de alarma que indica que conviene podar es que las puntas de los frutos empiecen a estropearse. En ese caso, Samoilova recomienda aclarar las matas para salvar la cosecha: darles aire a los calabacines en vez de dejarles un pantano bajo las hojas.

Pero lo principal es no entusiasmarse y dejar al calabacín sin follaje de una pasada. Se recomienda podar solo con tiempo caluroso y soleado, cuando las enfermedades están bajo mínimos y el cuchillo está afilado como tus dudas sobre si hace falta hacer todo esto. ¡Ni se te ocurra arrancar las hojas con las manos! Los bordes desgarrados, igual que un alma rota, tardan en curarse y atraen encantados a todas las plagas de la zona.

De una vez, a una mata sana se le pueden quitar como máximo cuatro o cinco hojas. Primero van las viejas, amarillas, manchadas y, sobre todo, las que han decidido tumbarse en el suelo o jugar al escondite con los frutos. Se puede repetir la operación dentro de dos o tres semanas si la mata vuelve a «perder los papeles». Pero si es discreta, los frutos están a la vista y las hojas se mantienen erguidas sin estorbar, no molestes a la planta porque sí. Además, con el calor las hojas grandes protegen el suelo del sobrecalentamiento y mantienen la humedad junto a las raíces como si fuera un tesoro. Para prevenir la podredumbre, la experta recomienda no pretender educar a los calabacines solo con las tijeras de podar: también conviene poner bajo los frutos incipientes un trozo de contrachapado, una tablilla o simplemente un puñado de paja. Así, ni la tierra húmeda ni la mala ventilación podrán echar a perder la cosecha.


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Esta nota del mundo de las «batallas del huerto» invita a pensar en lo a menudo que vemos un problema universal en un detalle menor. Hasta los calabacines, inofensivos a primera vista, les han dado una sorpresa a los hortelanos. Unos creen que, si no se podan las hojas, la cosecha acabará bajo la humedad; otros, que sin follaje tampoco habrá frutos. Samoilova, jardinera experimentada, no ha convertido al calabacín en el enemigo público número uno: si las hojas amenazan con transformar el bancal en un pantano, cuchillo en mano, con cuidado y siempre con tiempo seco.

Eso sí, aquí no hay lugar para el fanatismo. No conviertas el huerto en una sucursal de la peluquería: lo importante es encontrar el equilibrio, dejar sitio al aire y conservar la humedad para las raíces. La idea de poner tablillas nos ha gustado especialmente: un detalle insignificante que lleva años salvándoles la cosecha a los vecinos, siempre ocupados inventando algo. Cada cual encontrará aquí algo a su medida: desde el hortelano paranoico hasta el amante del zen campestre. No hay consejos pedantes; todo se explica de tal manera que hasta el escéptico más recalcitrante sonreirá: sí, ya conocemos esas junglas. Informativo y con una pizca de absurdo cotidiano.

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